Ciencia ficción que si
Jamás de los jamases hubiese pensado que a esta altura me iba a enganchar con algo relacionado a la ciencia ficción. Me acerqué a esta novela sin antecedente alguno acerca de su temática. Apenas vi el nombre del autor británico Kazuo Ishiguro (Nobel2017) me acordé de Un artista del mundo flotante que había leído hacía mucho tiempo. Ni siquiera leí la contratapa, tanto me había gustado aquel libro.
Así que de a poco me di cuenta de que Klara era una AA, Amiga Artificial que los integrantes de aquella sociedad bastante parecida a la nuestra, más tecnologizada, se habían dado para acompañar a sus hijos. Klara en particular tiene una percepción de su entorno muy precisa y empática. Y es a través de sus ojos que observamos el comportamiento de los humanos, o sea, el nuestro. Ishiguro, nacido en Nagasaki, logra (no me pregunten cómo) que toda su narración esté como detrás de un velo, hay algo que sucede paralelamente a lo escrito, algo ominoso que rodea esa mirada inocente de Klara. "Mi interés real radicaba en los seres humanos: mirar a los seres humanos a través de los ojos de esta máquina. Lo importante es lo que Klara observa en los seres humanos. Es una metáfora de los impulsos humanos", explicó Ishiguro (Telam.com.ar) . Y agregó: "Lo que me interesa es la falta de perspectiva de las personas. Por eso me gustan las personas que tienen una visión limitada y Klara tiene una visión muy restringida y llega a la historia sin historia, sin prejuicios. Cada vez que me siento a escribir una historia agonizo durante mucho tiempo para ver qué tipo de limitación debe tener el narrador".
La novela, que te agarra del cuello y no te larga desde la primera página, cuenta entonces la historia de Klara desde que está en una tienda observando desde la ventana de una vidriera hasta que es adquirida por una familia y recorre toda su "vida". Cerca del sol, claro. No olvidemos que Klara se alimenta de la energía solar. Klara plantea desde esa aparente inocencia (tiene algo del buen salvaje de Rousseau) preguntas que nos interpelan: el sentido de la trascendencia, qué nos hace ser humanos, la maldad y más. Aquí van fragmentos de algunas reseñas:
«Como en las otras obras de Ishiguro, las ricas reflexiones íntimas de los protagonistas nos ofrecen grandes lecciones, y las discretas pero sagaces observaciones sobre la naturaleza humana de Klara nos impactan con su profunda gravedad. Esta novela, que retuerce brillantemente los géneros, es una delicia» (Publishers Weekly).
«Kazuo Ishiguro es un genio deslumbrante» (The New York Times).
«Ishiguro es un maestro construyendo historias, pero sobre todo un maestro de la subversión discreta» (Caroline Goldstein, Bustle).
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