Testimonio
Explicar la tristeza. La suya. Detenerse en cada gesto, en cada goteo de desgano, en la grisura, en ese pegoteo de palabras que quedan bajo la piel y es difícil de quitar. "Con una promisoria carrera como escritora y un futuro por delante, un día la vida de Almudena Sánchez se detuvo. En este libro, que escribió durante esos años despiadados, intenta encontrar una explicación, un origen para tamaña tristeza", dice en la contratapa del libro Fármaco (Odelia Editorial, 2021).
Si, tengo claro que uno tiene ganas de pasar la página, o mejor aún, de no pasar una sola página de un libro que lo invita a adentrarse en la intimidad de la negrura, pero los invito a sobreponerse a este primer impulso. Porque vale la pena tomar la mano de Sánchez y acompañarla en esta confesión profundamente humana, con destellos de humor y buena escritura.
La escritura y los libros como herramientas terapéuticas no son una novedad y vale la pena este recordatorio. Quizá este texto sea una botella con un mensaje con algo de esperanza para quienes están sumergidos en esa enfermedad que te agarra de improviso y en el medio de una vida que quizá pueda parecer genial. La enfermedad se llama Depresión y es bien difícil de explicar, de explicarse. Y Sánchez logra hacerlo con altura, con elegancia, con sofisticación, con sinceridad, con compasión y sin piedad. Ahí van algunas fragmentos.
"Larga vida a la química y a la venlafaxina. Larga vida a los polvos blancos que nos alegran la existencia, al ibuprofeno que en ocasiones me salva de una ciática horrorosa. A la pasiflora en extracto seco, me da igual. ¡Mi gato se emborracha con valeriana y se revuelca por el suelo! Estoy más cerca que nunca de esas pastillas, me las tomo sin pensar y sin ningún miedo. Antes les tenía un respeto. Ahora me he dado cuenta de que no pasa nada, de que solo la mejoran a una. Cuatro, cinco, seis comprimidos al día. Parezco una mujer vieja cuando hablo de sustancias analgésicas o que tienen que ver con la serotonina. Lo sé"
"Porque en nuestra casa Dios son los libros y en Nochebuena ha nacido un libro y la Virgen no se está peinando: está leyendo. Para ser concisa: nuestra percepción voltea en torno a un libro que nos conmueve. El planeta, nuestra órbita en alquiler, gira alrededor de un libro que arde, hierve y se mantiene recto".
"La inminencia de una depresión no se presiente. Comienza desde la frente hasta las rodillas. Es la enfermedad más grande, invisible, inesperada, destructiva, egoísta, insana, paranoica, desaliñada, mugrienta y tendenciosa que he tenido. La frase que más he oído es: Almudena, tú eres fuerte."
Juro que es la última, pero les transcribiría todo el libro, es poesía.
"A pesar de que mis manos son parecidas a un atizador de mosquitos, para algo sirven, pues con ellas escribo, alcanzo estantes, desentierro una canica, me lleno de pétalos, pago un pimiento, saludo tristemente, firmo acuerdos, me subo y me bajo la cremallera, desvarío".