El impulso de detenerse
El impulso de detenerse

Inhalar y exhalar

Hay libros que te impulsan a parar, que te tiran de la camiseta y te dicen "espere un poco señorita, quédese ahí quietita un buen rato. Lea esto y esto y esto, inhale ... exhale. Y la vida tendrá un poco más de sentido". Algo así me pasó con Las pequeñas virtudes de la escritora italiana Natalia Ginzburg, le mete poesía  a lo cotidiano ("Ella y yo sabemos lo que pasa cuando llueve, y las piernas están desnudas y mojadas, y en los zapatos entra el agua y entonces se oye ese pequeño ruido a cada paso, esa especie de chapoteo")

Soy impaciente y sospecho que patológicamente ansiosa. Si estoy haciendo algo, mientras ejecuto, ya estoy pensando en lo que se viene ... y cuando digo "ejecuto" puede ser algo tan relajado como tirarse a leer un libro, ir a pasear por la rambla o terminar un documento que tengo que entregar ayer o cocinar una tortilla ... en general siempre voy a estar en otro lado, no totalmente presente en esa tarea. Lo intento. Ya leí libros sobre mindfulness, ya vi charlas Ted sobre el "aquí y ahora", ya respiré en ocho tiempos y en dieciseis ... en fin, sigo en ese camino de enfocar el momento presente y estoy mejor. 

En todo caso, lo que quiero contarles hoy es que el libro de Ginzburg es un buen ejemplo de "paren todo". Cada línea, cada espacio en blanco, cada respiración hacen sentido.

En la contratapa dice esto: 

"A medio camino entre el ensayo y la autobiografía, Las pequeñas virtudes reúne once textos de tema diverso que comparten una escritura instintiva, radical, una mirada comprometida llana y conclusivamente humana. La guerra y su mordedura atroz de miedo y pobreza, el recuerdo estremecedor y bellamente sostenido de Cesare Pavese y la experiencia intrincada de ser mujer y madre son algunas de las historias de una historia–personal y colectiva–que Natalia Ginzburg ensambla magistralmente, en estas páginas de turbadora belleza, con una reflexión sagaz siempre atenta al otro, arco vital y testimonio del oficio–vocación irrenunciable, orgánica–de escribir"

Y les regalo un fragmento que subrayé de todos colores, saqué flechitas, anoté pensamientos ... solo me faltó armar un collage

"Uno no puede esperar conservar intacta y fresca su querida felicidad, o su querida infelicidad, todo se aleja y desaparece, y se queda solo con su página, no puede subsistir en uno ninguna felicidad y ninguna infelicidad que no esté estrechamente ligada a esa página, no posee nada más y no pertenece a otros, y si no le ocurre eso, entonces es señal de que su página no vale nada"




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