Una Ilíada contemporánea
Confieso que creo en una fuerza superior a mi que me lleva a determinados libros. En este caso podríamos hablar de la fuerza de alguna diosa de la mitología griega.
Fue así: resulta que estaba scroleando en mi Kindle, no tenía idea de qué comprarme, quería leer en inglés y nada de lo que me sugería el algoritmo me seducía. Finalmente y a las cansadas apareció The silence of the girls y lo compré. No me pregunten por qué. O sí, pregunten. Y vuelvo a lo del principio, fue una fuerza superior. En este caso prefiero creer que fue de la mitología griega porque el silencio en cuestión perteneció a aquel mundo, más específicamente a las mujeres que vivieron en esa epopeya épica que todos aprendimos en el liceo: La Ilíada. Si, ya sé, ya empezaron a bostezar y a recordar el bodrio de aquellos salones llenos de hormonas aquietadas por un profesor que recitaba entusiasmado aquel primer canto que puedo recitar casi de memoria.

Había cierta belleza en aquellos libros medio amarillentos, en las páginas que destilaban mujeres encerradas en torres, iras que enceguecían y dioses y diosas que vivían telenovelas de despecho y pasiones. Pero no fue suficiente para dejarme fascinada con La Ilíada, más bien que no recordaba mucho. Así que encontrarme con una versión diferente de este clásico fue revelador.
"La milenaria ciudad de Troya lleva una década soportando el sitio de los poderosos ejércitos aqueos, que continúan en guerra por una mujer raptada: Elena. En el campamento griego, otra mujer lo ve todo mientras espera a que la contienda se decante por uno u otro bando: Briseida. Aquiles, el guerrero más grande entre los griegos, saqueó su ciudad y mató a su marido y a sus hermanos, y la convirtió en su concubina. Botín de guerra, la joven deberá adaptarse para sobrevivir a una vida distinta a la que había llevado hasta entonces, la de las mujeres cautivas que sirven al ejército griego.Cuando Agamenón, el rey que aglutina el mando de las tropas griegas, exige que le den a Briseida, la joven se ve atrapada entre los dos aqueos más poderosos. A modo de protesta, Aquiles se niega a luchar y los griegos empiezan a perder terreno frente al enemigo troyano. Briseida no se arredra ante los horrores cotidianos de la guerra. Desde esa posición privilegiada que nadie ha tenido antes, observa a los dos hombres al frente de las tropas griegas en lo que será su enfrentamiento final, que decidirá el destino no solo de Briseida, sino de lo que acabará siendo el mundo antiguo" (Siruela.com)
Sepan, queridos lectores, que fui Briseida durante tres días que fue lo que me duró el libro al cual estuve aferrada como a un rencor. Y que Aquiles, por supuesto era Brad Pitt (por la película que no vi, pero sí vi el trailer y me bastó para eso, para no verla. Pero sí me quedó la imagen de Brad Pitt = Aquiles). Y entonces sufren la impotencia de ese silencio de las mujeres, que intuyen podrían ser las mujeres de hoy; entonces desean aunque saben que "está mal" que entre Briseida y Aquiles haya algo de ternura; entonces se dan cuenta una vez más que el ego es quizá el principal enemigo de la humanidad. Y entonces también se dan cuenta de que La Ilíada, después de todo, no estaba tan mal. Y capaz que hasta nos animamos a volver a aquellas páginas amarillentas a ver si ahora sí, casi cuatro décadas después, descubrimos por qué es un clásico. Si no se animan, no importa, conozcan esa historia a través de esta versión contemporánea.