Conexión interna
Me bastaba con el anterior, Anhelo de raíces. Ojo, no es que este diario sea prescindible, hay que leerlo. May Sarton siempre vale la pena. Pero el primero tiene ese no se qué de "primeras veces" para mi, lo siento más sólido y más ligado a una imagen de escritora que prefiero a esta que surge de Diario de Soledad, que es quizá más narcisista y más ego inflado ... más humana, en definitiva.
Me sigue maravillando su capacidad de conexión con ella misma, su escucha atenta a la naturaleza, su valorar cada detalle, su estar atenta al otro, su sensibilidad exquisita y .... por supuesto, la tapa del libro. Otra vez la editorial Gallo Nero mete un gol con esta tapa que ensambla perfecto con la anterior.
¿Y de qué viene este Diario de una soledad? Precisamente de eso, de documentar sus días con ella misma en esa casa vieja de Nueva Inglaterra en Estados Unidos, de depurar su escritura, de pelearse con un mapache, de vivir de acuerdo a los ritmos de la naturaleza y de las emociones. Aquí parte de la contratapa:
"Por primera vez en semanas, estoy aquí sola, dispuesta a retomar mi vida 'real'. Eso es lo extraño: que ni los amigos, ni siquiera los amores apasionados, son mi vida real, a menos que disponga de un tiempo a solas para explorar y descubrir cuanto está ocurriendo, o cuanto ya ha ocurrido".
Sarton nació en Bélgica en 1912 y falleció en York en 1995. Es autora de poemas, novelas y libros infantiles aunque son sus memorias y diarios los que más difusión lograron entre los lectores.
Léanlo, aunque sea para tener esa belleza de tapa en la biblioteca.
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