La vuelta de la bestia
Querido Caparrós:
Te digo Caparrós pero sospecho que podría decirte Nito y/o Carpanta, esos dos (¿o son uno solo?) personajes de tu novela Los Living.
Te digo también "querido", pero no fuiste querido en absoluto durante las dos semanas que sufrí tu relato premiado con el XXIX Premio Herralde de Novela 2011. La sufrí cada fucking hora de cada fucking segundo de lectura. Me explotaste en la cara esa mirada oscura del mundo que me persigue desde que tengo uso de razón y que mantengo a raya a base de Psicoanálisis, yoga, algún psicofármaco de vez en cuando, gente que me quiere y que quiero y fotos para Instagram que me hacen creer que tengo una mirada "sunshine" de la vida.
Durante las primeras páginas seguí con carcajadas la lucidez de ese niño que nace el mismo día que muere Perón, ese niño pegado a su madre y a la telenovela de la tarde. La descripción que hacés del embarazo de esa mujer es bestial y es profunda y es todo a la vez. Y después Nito, ese hombre de dimensiones pequeñas, perfectas y pequeñas, se convierte en un adulto que me revuelve el estómago y que me enfrentó, como te decía al principio de esta carta, a una visión del mundo cínica, oscura, sin esperanza. Pero claro, no pude dejar de leer, porque se sabe, escribís como una bestia, escribís no sé desde donde, pero ahí está esa novela para demostrarlo. Hasta aquí lo que te digo a vos Caparrós que seguís siendo querido pese a todo, porque tengo en mi estante sagrado, ese en donde guardo los libros más preciados, Lacrónica en donde me contaste el mundo.
Para los que se asoman a este blog, va parte de la contratapa:
"Nito nace en Buenos Aires el día en que muere Juan Domingo Perón, julio del 74. Su infancia es una infancia como tantas, retorcida, inclemente, hecha de amores posibles e imposibles, aprendizajes y terrores, contra el fondo de la turbulenta historia argentina.
Sus primeros años quedan marcados, además, por la muerte confusa de los suyos: su padre, su abuelo. Y Nito se siente cada vez más fascinado por ese tránsito, más acosado por las dudas: ¿cuál es nuestra relación con los muertos? ¿Se puede mantener el contacto con ellos? ¿Siguen entre nosotros? Años después, cuando se encuentre con el Pastor y se vuelva su arma más afilada, el invento de los living le permitirá aventurar una respuesta –provisoria, frágil– a esas preguntas sin respuesta posible"