Una carta alucinante
El manejo del ritmo, del lenguaje, de la cadencia de Vuong es grandioso, como el título. Vuong es poeta, sobre todas las cosas, es poeta.
Con esta, su primera novela luego de algún libro de poesía publicado*, este autor asiático/estadounidense arrasó con unos cuantos premios y cautivó al público de gran parte del mundo.
Vuong enlaza imágenes, metáforas, honestidad brutal, luces, sombras, parte de su vida y la de su madre y la de su abuela. Son tres vietnamitas en Estados Unidos, las mujeres con la guerra grabada en sus retinas...y para decirlo con un lenguaje que está en las antípodas de Vuong: con un estrés postraumático galopante. Están heridas, están locas de dolor y son fuertes.
El protagonista de la novela publicada en 2019, es el niño de este triángulo, el propio Vuong que, en una especie de alucinación autobiográfica le escribe una carta a su madre que ya no está (de hecho, la madre de Vuong murió de cáncer seis meses antes de publicación). Allí le escribe sobre cómo transitó la violencia y el amor maternal, la locura y el amor de la abuela, su vida como estudiante y como trabajador y su sexualidad. Y me detengo aquí, en esto último, en la narrativa sobre su condición de gay. Nadie me preguntó, pero si lo hicieran, les diría que, de haber sido editora de Vuong, le hubiese pedido que dejara eso para otra novela a parte. Hubiese preferido entonces algo más de austeridad, me hubiese quedado feliz de la vida con esas dos mujeres sin incluir la peripecia de género de Vuong. Pero, en fin, es un detalle en esta novela hermosa y cruda.
Tomemos nota por favor del traductor: Jesús Zulaica, un groso en el mundo literario, que ha llevado al español las creaciones de algún premio nobel y otros grandes. Se nota. En este caso en particular, creo que la mitad del mérito, por lo menos en español, se lo lleva Zulaica. Lograr musicalidad, fluidez y piñazos en el pecho en otro idioma es grandioso. Y no es fugaz.
Las imágenes de Vuong quedaron ahí, flotando en mi cabeza, hace ya varios días.
Voy a darme un descanso y me embarcaré en Time is a mother, publicado el año pasado.
*Cielo nocturno con heridas de fuego
vir arlington (desenfrenadaslectura@gmail.com)
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