Cuentos
Lo del título.
Son 14 cuentos, 14 milagros. Ni uno es flojón, todos tienen su misterio, su vuelta de tuerca, su escenografía singular. Y todos están hilados entre sí por la misma contundencia de sus personajes, el mismo espacio enrarecido, la misma mirada que es el tesoro más interesante que puede tener un escritor. La mirada y la voz para expresarla.
Y, claro, hay que decir que la autora, Tamara Silva Bernaschina, tiene 23 años, que cómo puede ser que en tan pocos años -que no son tan pocos ahora que lo pienso- logró cimentar esa narrativa que si sigue creciendo, agarráte Catalina. En la solapa del libro dice que es estudiante avanzada de la Licenciatura en Letras y de la Tecnicatura en Corrección de estilo.
Oriunda de Aiguá, Tamara logra imprimir en sus textos una atmósfera que está en el límite entre lo rural y lo urbano, hay caminos de tierra, gallinas y otros pájaros, sepan que con los pájaros "pasan cosas" que no olvidarán jamás. Los recuerdos de la infancia son fuente importante para esta colección de relatos, relatos que nos ponen bajo la piel de personajes que a mi me fascinaron: El Gaucho de la Fuerza que pretende ahorcarse por algo que no les cuento y que solo sabrán al final, hay un señor que se llama Ernesto y que protagoniza un cuento que se llama Todo lo que se revienta dentro de una mano (si, imaginen lo peor. Será peor), hay una perra vieja que se llama Mesita, hay niños en un tajamar, hay Desastres Naturales.
Tamara Silva me hizo acordar a Horacio Quiroga y me provoca una alegría tremenda saber que ella está ahí y le rezo a todos los dioses que siga escribiendo porque, como escribe Horacio Cavallo en la contratapa del libro: "El futuro de la literatura uruguaya está en buenas manos".