Ahora tendré que matarte de Inés Bortagaray
Ahora tendré que matarte de Inés Bortagaray

4 fragmentos que desearía haber escrito

Hay autores que nos traducen. Me pasa eso con Inés Bortagaray, por lo menos con este libro. Me encontré allí con una infancia, con una adolescencia, con una forma de estar en el mundo que, creo, nos identifica a varias. Hay sentido del humor, hay sutileza y hay una mirada que son singulares. Lean a ver si les pasa lo mismo: 



1. "No quiero que mis hijos coman su primera copa Melba cuando yo me haya divorciado. No sería buena cosa. Mañana los llevaré y les diré: 'Hijos míos, aprovechen y coman esta copa que yo les regalo mientras dura la felicidad de esta familia'. Ellos apretarán mi mano en señal de agradecimiento". 

2. "Me gusta recordar sueños completos. Balancearme en la cama mirando el aire. Ausentarme. Ser ausente"

3. "Lo cierto es que los caracoles saben cosas, están enterados de sus características; saben, por ejemplo, que han de quedarse quietos si no quieren equivocarse demasiado, y como son lentos para arrastrarse difícilmente se confunden con el rumbo, porque despacio ya se enteran de un error en el camino y siempre están a tiempo de torcerlo y además quieren al suelo y son correspondidos y están pegados y nunca pueden saltar y esto también es un problema porque no se saltean etapas y más aún: vive cada uno con tiempo estirado de una media fina que se sostiene de acá a una cuadra y no se rompe, pero ocasionalmente sufre algún rasguño ante uñas afiladas que la embisten para rasgarla y entonces ahí el caracol pierde suelo y cree hundirse y se desespera ante la caída, porque es dado a sentir que lo avasallan y no reacciona con celeridad ante los inconvenientes, sino más bien con cierta parsimonia de quien preferiría seguir desayunando mientras los vecinos bajan corriendo por la escalera de incendios"

4. "A los 16 yo usaba el pelo largo. Me lo peinaba parsimoniosamente al salir de la ducha, y luego me hacía trenzas. Quería tener el pelo con ondas. Las ondas me darían el aspecto bohemio que yo creía que era propio de las mujeres interesantes. Usaba ropa de la India. Faldas amplias y vaporosas con arabescos y minúsculos cencerros en el ruedo. Musculosas con breteles finitos, de un algodón casi transparente. Me iba al río en bicicleta. Sentada bajo las araucarias pensaba en la vida o en el futuro"


Ahora tendré que matarte de Inés Bortagaray fue editado por primera vez en 2001 por Cauce y esta edición, la de 2021 es de Fardo. 



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