Fiestas, pilita del verano y más
Sepan que cada vez que voy a una librería me pasan tres cosas, siempre en el mismo orden. Primero un entusiasmo que me desborda, una especie de felicidad que se traduce en dar saltitos de la mesa de novedades a los estantes esos que te dan la ilusión de "solo yo encontré este libro que nadie conoce". Segundo entro en trance, medito mientras voy hojeando, acariciando páginas, conociendo autores, rescatando alguna frase, sobre todo tocando esas contratapas, recorriendo cada línea con la yema de los dedos, incluso susurro alguna frase genial, o el nombre de un autor nuevo como para dejarlo grabado en memoria, hay paz ahí, en esas sensaciones morosas. Y tercero, se va toda la paz al carajo: hiperventilo y me angustio porque hay tanto para abarcar, tantos autores que "debería haber leído" y no lo hice, tantas novedades, que termino, lo confieso, un poco angustiada. Calculo que no son muy originales todos estos estados alterados y para hacerle un bien a la humanidad, fui a un par de librerías y elegí una serie de libros, muchos de ellos que aún no leí (algunos sí), para compartir con ustedes. Son los que yo hubiera elegido para comprar si tuviera una cuenta ilimitada en el banco. Ojala les sirvan para inspirarse y armar una lista potente de libros para el verano o para regalar a alguien querido. Recuerden que el más querido o querida de todos deberían ser ustedes mismos.