Las malas de Camila Sosa Villada
Las malas de Camila Sosa Villada

La necesidad del exceso

Descubrí a las travestis en plena adolescencia, cuando toca apropiarse de la vereda, de las horas oscuras y de la inmortalidad.

Estaban ahí en alguna esquina, siempre eran putas, nunca vi a alguna en el liceo trabajando de docente o en una oficina pública o atendiéndome en un shopping.

Una vez vi a una en la playa y le miré ahí,  "a dónde está o debería estar el bulto", me generaba mucha curiosidad, era una tanga de animal print sobre unas piernas monumentales y la mirada se quedó ahí enganchada...y ella me miró ...y me vociferó en plena playa- orilla repleta de niños, señoras, mate, familia- ¿qué mirás, te gusta?.  Yo seguí caminando con paso apretado, espantada pensando que toooooodo el MUNDO sabía que a mi podría llegar a gustarme eso. Eso que cuesta tanto construir y que miramos, seguimos mirando, como un fenómeno. Y voy a Santa Wikipedia y me fijo qué quiere decir exactamente "fenómeno" y dice esto: "En filosofía, el fenómeno (del griego φαινόμενoν: 'apariencia, manifestación', en plural: phenomena φαινόμενα) es el aspecto que las cosas ofrecen ante nuestros sentidos; es decir, el primer contacto que tenemos con las cosas, en lo que denominamos experiencia o conciencia. La misma palabra hace pensar que detrás del fenómeno puede existir una estructura no perceptible directamente, lo que el filósofo Immanuel Kant llamó noúmeno". Y si, tal cual, ahí hay algo que no es perceptible directamente.

But then again, somos todos fenómenos. 

Vamos a lo que importa, hay que leer Las malas. Porque hay una historia que engancha, es la crónica ficcionada de su vida, de su llegada a aquella plaza Sarmiento cordobesa en donde la furia y la fiesta travesti confluyen (como dice en la contratapa) y, sobre todo, porque la escritura es novedosa, al menos para mi. Desde mi mirada de editora impertinente, alcé la lapicera imaginaria con afán de podar excesos, como un bisturí. Hay palabras que se repiten "Infierno", "hechizo", hay hombres que no tienen cabeza ("mucho realismo mágico, medio efectista", pensé). Y al rato me di cuenta: no hay otra forma de escribir sobre esto que siendo excesiva. Porque hay una tristeza excesiva, porque el cuerpo se revela como novedoso, lleno de regocijo y de frustración, porque hay una ternura exacerbada y porque no hay piedad. 

El editor, escritor y periodista argentino Juan Forn dice en el prólogo: "A los cuatro años, cuando Camila Sosa Villada era todavía Cristian Omar, aprendió a escribir su nombre completo, pero se negaba a hacer pis de parado (...) Ese fue el origen de este libro, esa es la alquimia que ocurre en sus páginas. la transformación de la vergüenza, el miedo, la intolerancia, el desprecio y la incomprensión en alta prosa. Porque Las malas es un relato de infancia y un rito de iniciación, un cuento de hadas y de terror, un retrato de grupo, un manifiesto político, una memoria explosiva, una visita guiada a la fulgurante imaginación de su autora y una crónica distinta de todas, que viene a polinizar la literatura".

Lo escribe mejor Forn que yo. Léanlo. 


PD. Y si quieren ver la charla Tedx de la autora, veánla aquí


Comentarios

Últimas entradas

10 nov

Libro de diciembre

Austen, siempre

Leer más
09 nov

libro de noviembre

Escuchar al otro

Leer más
08 nov
07 nov

Libro de agosto

Una mujer fascinante

Leer más
Mostrando : 1 a 4 de 53 resultados

Diseño por Serendipia. Desarrollo por BigWeb