Tierra americana de Jeanine Cummins
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Experimenté mi primer audiolibro y quedé fascinada. Estoy dispuesta, de aquí en más, a adoptar este otro formato. Y ya arranco diciendo que en realidad no es leer, se trata más bien de algo parecido a aquello de la infancia, cuando tenías la suerte de que alguien te dedicara su tiempo para contarte historias. Escuchar la voz de otro, sus entonaciones, adentrarte en esa historia que queda ahí suspendida en el aire, tiene magia. Una magia diferente a la lectura, más solitaria, más ensimismada, más hermética y abierta a la vez, pero magia al fin.
La que me invitó a aceptar este desafío fue Marina Tschifelly, integrante del departamento de prensa de Penguin Random House en Uruguay y con gran experiencia en plataformas digitales para libros. Y se lo agradezco tanto. Me abrió un mundo. ¿Qué mundo? Que me cuenten historias mientras hago tareas domésticas, por ejemplo. O cuando estoy por irme a dormir, o cuando sea que esté haciendo algo que no exija leer con los ojos. Quienes vamos por el mundo pidiendo "contame un cuento por el amor de dios", valoramos eso un montón.
Y hay otras ventajas, sobre todos para quienes padecen "desenfreno lector" que no es otra cosa que la vieja y querida ansiedad. Leo sin parar, sin pensar demasiado y a veces no recuerdo qué leí. Es una compulsión que necesito disciplinar cada tanto. Hacer un "parate", inhalar, exhalar y detenerme en cada frase, saborearla y disfrutarla. O también odiarla. Pero detenerme en las sensaciones que esas palabras me producen. Con la voz de un audiolibro eso es más fácil, vas al ritmo que va la narradora. Y ahí quería llegar. La narradora de mi primer audiolibro se llama Diana Torres (@diana_etorres), es actriz y me acompañó durante tres semanas en un viaje de palabras con una voz, una cadencia y una interpretación impecables.
El libro en cuestión es American Dirt (Tierra Americana) de Jeanine Cummins, un libro publicado en 2018. La novela cuenta la historia de una mexicana de clase media que huye de su país con su hijo luego de que su esposo, quien es periodista, es asesinado por narcotraficantes. Y despertó pasiones. Ophra Winfrey, esa gurú estadounidense que ama los libros lo recomendó aludiendo que humanizaba el proceso de migración de una forma inédita, Stephen King la consideró maravillosa. Desde el otro lado de la vereda, la novela fue vista como una "narconovela barata" que perpetuaba los peores estereotipos latinos. La polémica fue tal que una de las giras que Cummins tenía programadas fue suspendida porque temieron por su integridad física. En fin, personalmente la disfruté un montón, no sentí que pregonara que los latinos seamos todos narcotraficantes y violentos y creo que es una buena novela. Buena. Ni más ni menos. Reitero, lo que me sedujo fue el formato, no sé qué hubiera pasado si la hubiese leído. No quiero averiguarlo. Me quedo con la voz de Diana intentando calmar a su hijo, con su voz trepada a La Bestia (ese tren que es el infierno cruzando tierras americanas), con su voz llevándome a ese desierto abrasador y asesino.
Anímense y entren al mundo de los audiolibros. Es un camino de ida.
Nota: Quedé tan copada con Diana, que la buscamos con Marina y apareció en el bendito Instagram. Y es tan crack que aceptó hacer un vivo el 29/3 a las 19:00 hrs. ¡Los espero!