Cuando empieza todo de Christian Donlan
«Memorias que describen el cerebro con detalles llenos de vida y poesía.» Financial Times
Me gustan las memorias. No cualquiera, obvio. Pero cuando relatan peripecias excepcionales y, además, fueron escritas por un periodista talentoso como Christian Donlan, el combo es perfecto. El título en inglés me resultó mejor: "The inward empire. Mapping the wilds of mortality and fatherhood".
Resulta que hace unos años, Christian le empezó a errar a los pestillos de las puertas, sentía algún hormigueo de vez en cuando, se confundía un poco, a veces sus manos parecían entidades ajenas a su cuerpo. Paralelamente se había comprado una casa por la sencilla razón de que le hacía acordar al escritor Herman Melville. Y nacía Leontine, su primera hija. Tiempo después, descubre que tiene escelerósis múltiple. Y entonces empieza el viaje por su cerebro que empieza a fallar en cientos de pequeños detalles y también por su recién estrenada paternidad, por esas neuronas que comienzan a funcionar de una forma descontrolada y ese despertar de su hija a las palabras, al movimiento, a la vida. Sin dramatismos y con sentido del humor. Van algunas frases que subrayé para entusiasmarlos:
"Y me he dado cuenta una vez más: mi mundo solía ser inmenso, pero ahora es pequeño y extraño y brillante, y yo existo dentro de él de un modo en que no lo había hecho nunca antes"
"La respiración y la risa, luego el miedo y la memoria, y por último la parte humana, que parece dedicada principalmente a mantener la ilusión de que el miedo y la memoria no nos controlan por completo"
"¿Es posible llorar la pérdida de uno mismo? Me lo pregunté, y la respuesta fue que sí"
"¿Debería uno comprarse una casa porque le hacía pensar en Herman Melville? Me planteé la pregunta y escuché la respuesta: sí".
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