Belén López Peiró por dos
Qué momento histórico interesante me tocó vivir. Siento que mis congéneres más jóvenes nos están enseñando mucho. Esto de detenerse, pensar y no dejar pasar. Tomarse el trabajo de mirar de cerca comportamientos absolutamente normalizados y ponerlos sobre el tapete, gritarlos, pelearlos y exponerse. Me explico mejor. Ser tocadas en la calle, que alguno te meta una mano en el ómnibus, que otro te espere en algún lugar apartado para mostrarte algo que no le pediste que te mostrara, que este otro te apriete mientras bailaban las lentas aunque le dejabas claro que no te estaba gustando ese recorrido, que el papá de alguna compañerita, un pariente o cualquier adulto te sentara en la falda y pasaran cosas que intuías sórdidas, todo eso, para mí, era "normal". Formaba parte del panorama de ser mujer y ni me lo cuestionaba. A gestionarlo y seguir adelante. Confieso que Incluso ahora me sorprendo poniendo los ojos en blanco cuando escucho alguna denuncia, hay algo adentro mío que piensa "pero mi vida, hay cosas peores, eso forma parte de ser mujer, nosotras pasamos por eso mismo y más, y mirá, aquí estamos, enteras. Dejate de joder y arrancá".
Pero no...creo que no. Estoy aprendiendo que no. Que no estamos enteras, que estamos un poco rotas. Que tenemos que empezar a pegar los pedacitos en que nos fuimos quebrando y reconstruirnos con la ayuda de gente (hombres y mujeres .... en su gran mayoría mujeres) que tienen la generosidad y la lucidez y la sensibilidad de parar el mundo tal cual venía rodando y patearlo para otro lado que, creo, es mucho más saludable para todos.
Parte de esa movida son estos dos libros de Belén López Peiró. Va lo que dice la contratapa del primero (Por qué volvías cada verano): "Hay libros que son hechos. Este es uno: se puede leer como una novela, como una denuncia, como la propia construcción. Porque es todo eso; una novela polifónica, el relato de un abuso padecido en la adolescencia en manos de un hombre armado, un tío poderoso, el macho de la familia y del pueblo. Y un hecho: acá está la mujer que fue la nena que ese tipo quiso romper para su uso personal. Y está toda entera, fuerte, hablando de lo que da tanta vergüenza hablar. Escribiendo contra todos los que intentaron callarla. Contra sí misma, incluso, a veces".
Acá lo que importa es la historia. López Peiró tiene algo que decir y lo dice con firmeza y con esa vulnerabilidad que debería asustar a cualquiera que pretenda perpetuar el abuso.
Nota a parte 1: Hay que leerlos en orden. Primero Por qué volvías cada verano y luego Donde no hago pie. Podrían haber sido un solo libro.
Nota a parte 2: López Peiró escribe bien, mira desde lugares singulares y eso es una promesa de buenos libros.
Compartir en Whatsapp