Un refugio
No sé ustedes, pero para mi Jane Austen es un refugio. Encuentro paz en su estilo uniforme, lleno de complicidades femeninas contemporáneas en un contexto antiguo. Me gustan sus paisajes rurales británicos, las rutinas de aquellas mujeres burguesas en ámbitos agrestes, me gustan los vestidos vaporosos, la inocencia aparente, el amor candoroso y las mejillas que se sonrojan.
En Barbara Pym encontré ese mismo placer de transitar movimientos previsibles y personajes femeninos rebosantes de sensatez. Es cierto que el contexto es bien diferente. Mujeres excelentes se sitúa en la entre guerra británica, años cincuenta y una protagonista - Mildred Lathbury- que es soltera y ocupa su tiempo en diversas tareas parroquiales, tomá el té con amigas, organiza obras de caridad y se dedica a ser una buena samaritana. Esa es su primera capa, las que descansan detrás de esa cáscara son más interesantes y universales.
Mildred es soltera y anda por los treinta, sigue siendo romántica y, a la vez, escéptica, sigue creyendo, pero no. Se enamora un poco de su vecino casado, incursiona en el mundo académico sin entender aparentemente nada de sus enunciados intelectualmente desafiantes y sofisticados, prepara muchas tazas de té para el pŕojimo y odia en secreto ser la soltera que prepara té para el prójimo. Intenta ser una buena cristiana y la amé. Creo que Mildred podría ser un personaje de saga literaria y estoy tan contenta de haberme encontrado con su creadora.
Pym (1913 - 1980) fue una novelista inglesa, que según Wikipedia publicó un puñado de excelentes novelas, en un tono aparentemente menor, desde 1950 hasta 1961; siguió escribiendo pero solo fue rescatada en 1977, y su obra reapareció y se amplió. Hoy es un clásico del siglo XX. Ese tono menor, aparentemente apacible, irónico, plácido y turbulento a la vez, creo reconocer tanto en Austen como en Pym.
Qué alegrón que haya escrito "un puñado" de novelas. Me queda un puñado de felicidad.
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